
Por: Bárbara Besa.
30-Marzo-2012. Lollapalooza es uno de esos megaeventos en el que no importa cuántos grupos uno conozca. Es una experiencia musical que se agradece por el sólo hecho de tener en un mismo espacio a 60 bandas, consagradas y emergentes, de los estilos más diversos y con más o menos hits a cuestas.
Es cierto que uno espera también bandas de calidad y renombre. Y en su segunda versión en Santiago las hay. Partiendo por Foo Fighters, primera vez en Chile. La banda liderada por el ex Nirvana Dave Grohl ganó cinco de los seis galardones a los que estaban nominados en los Grammy 2012. Suficiente, al menos, para sentir curiosidad por saber si los merecen o no.
Otros cabezas de cartel son los británicos Arctic Monkeys. Nacidos en 2002, son una banda que merece ser vista en vivo para entender por qué han sido alabados por la crítica internacional y por qué se pasean campantes por grandes festivales europeos. Pasaron a las grandes ligas con su tercer disco, editado en 2009 bajo el título de Humbug, y ya que están por primera vez en Chile, se transforman de inmediato en un imperdible.

La islandesa Björk asoma en Santiago por tercera vez. Dueña de una voz difícil de calificar y de un carisma pocas veces visto, llega con su último disco, “Biophilia”, y con toda la tecnología que la ha caracterizado por espectaculares puestas en escena.
Björk ha vendido 15 millones de discos en el mundo, y si a eso le sumamos su belleza, basta para no perdérsela. Pero en Lollapalooza hay de todo, y la magia está en estar dispuestos a conocer y a descubrir bandas que tal vez jamás hemos oído ni de nombre.
Y por supuesto, nunca perder de vista a los chilenos. Siempre es una experiencia nueva ver a una de las mejores bandas de la historia de la música chilena, Los Jaivas, o rapear con Mc Billeta que con 13 años, ya está dando que hablar, o volver a la infancia con Mazapán. La lista es interminable y aunque son bandas de nicho, habría que darse al menos una vuelta por los escenarios donde van a tocar Band of Horses, Mgmt, Tv On The Radio o Cage the Elephant. Así, sin prejuicios, a Lollapalooza sólo hay que llevar el espíritu.

Fotografías (portada y cierre): Rodrigo Campusano.


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