
Por: Movias.com
1-Diciembre-2008 Han pasado 8 años ya desde que el concurso “Santiago en 100 Palabras” vio la luz, desde entonces tal ha sido la participación y el interés de las personas por este certamen, que ya cuenta con réplicas en tres países: Suecia, Colombia y Ecuador.
Este año la participación fue encabezada por jóvenes de 18 a 35 años en su mayoría, el concurso convocó 37.162 participantes, lo que lo convierte en el mayor fenómeno literario de nuestro país. Uno de los denominadores comunes dentro de los trabajos fue que sus temas tenían alusión al ‘Facebook’ y el ‘TranSantiago’.
Premiación:
Hoy a las 19:30 se realizará la premiación de “Santiago en 100 Palabras”, será un evento de carácter ciudadano y que es abierto al público, la cita es en Plaza de Armas de Santiago.
El concurso distinguirá al primer lugar y al premio del público con $1 millón. Al segundo lugar con $500 mil y el tercero con $250 mil. El premio al talento recibirá también un premio de $250 mil.
Además, todos los cuentos premiados serán exhibidos en trenes y estaciones del Metro, y serán impresos en 45 mil calendarios de bolsillo, 5 mil calendarios de escritorio y 5 mil magnetos ilustrados por el colectivo “Siete Rayas”. Asimismo, quedarán estampados en 15 mil menús de calendarios que se distribuirán en 20 cafés de la ciudad.
Al finalizar la entrega de premios se repartirá entre el público asistente 1000 globos de helio que contendrán en su interior diversos pergaminos con un cuento. La idea es que todos sean soltados simultáneamente e inunden el cielo capitalino con historias breves.
Haciendo historia
-Más de 250 mil participantes a lo largo de estos 8 años.
-El proyecto es una iniciativa conjunta entre Minera Escondida, Metro Santiago y Plagio.
-El concurso ya se exporta a otros países como Colombia con su “Medellín en 100 Palabras”.
CUENTOS FINALISTAS
A GANADOR
Con mil pesos fui al Teletrak y me traje a mi papá.
Cristián Escamilla, 23 años, La Cisterna
ADRIÁN Y YO
Con Adrián vivimos en el centro. Me hace reír mucho. Está convencidísimo de que es un asesino en serie. “Soy un roba almas”, dice mientras nada inquieto de un lado a otro en la pecera que le compré. Últimamente está muy callado. Intenté hacerle cariño, pero inmediatamente comenzó a dar saltitos acrobáticos queriendo morderme algún dedo. Se cree piraña. Un domingo lo vi devastado, así que disolví 1/4 de fluoxetina en su agua y me tomé otra pastilla yo. Estuvimos toda la tarde mirando fijo por la ventana, tarareando canciones en inglés. Es que a veces nos sentimos muy solos.
Paloma Amaya, 25 años, La Reina
COSAS DE LA FORTUNA
Plaza Brasil: vamos a comer a Los Chinos Pobres. Sobre la mesa hay galletas de la fortuna. Abro una y mi fortuna dice: “Ayúdenme, estoy atrapado y soy esclavo en una fábrica de galletas”.
Carolina Valenzuela, 33 años, La Florida
DEFENSA DEL IMPRUDENTE
Soy de los buenos ciclistas de Santiago. No por mi condición física, sino porque entiendo el tráfico. Hay acciones que parecen temerarias, pero bien ejecutadas carecen de todo riesgo. Sé reptar entre los autos y sé anticiparme a sus dudas. Cuando ellos me tocan la bocina y me gritan “¡tarado!”, “¡pelotudo!”, “¡¿te querís hacer bolsa?!”, yo ya estoy calculando otra cosa: una micro que pone segunda (no puedo fiarme), un auto que no me ha visto (tengo margen), una luz amarilla (no queda otra). Ahí voy. Me tapan a bocinazos, pero sé lo que estoy haciendo.
Daniel Hopenhayn, 26 años, Santiago
EL HOMBRE
Había una vez un hombre que tenía la cabeza vuelta hacia atrás y al caminar nunca supo si avanzaba o retrocedía. En la desesperanza habitaba constantemente y su confusión se agudizaba al cruzarse en la calle con sus amigos y vecinos, quienes no sabían si decirle hola o adiós, porque nunca comprendieron si iba o venía.
Viviana Trujillo, 39 años, Graneros
IGUALES
Dios nos hizo a su imagen y semejanza. Me consuela saber que Él es igual de feo que yo.
Verónica Gutiérrez, 19 años, Ñuñoa
INFORME DIFERENTE
El detective detalló con buena letra todos los antecedentes del caso. El criminal del Parque Forestal estaba identificado con toda seguridad. Pero en forma sorpresiva e inexplicable, desde dentro del texto, el personaje afectado borró las frases que lo incriminaban, absorbió indignado la tinta de la pluma, a continuación la pluma, enseguida la mano y luego al detective completo.
Patricio Zulueta, 64 años, Santiago
INTIMIDAD PASAJERA
Se llama Juana Catrilqueo Peña. Nació hace 63 años en Mantilhue, una localidad rural ubicada a 70 kms de Osorno. A los 15 se vino a Santiago a trabajar como nana. Tuvo un hijo que murió atropellado en la Alameda el año 86. Desde entonces vive sola en una pieza que arrienda en Quilicura. Es callada, sigilosa y muchas veces pasa desapercibida. Viaja en micro todos los días a la casa de sus patrones y aprovechándose del tumulto y los apretones de una intimidad obligada, acurruca su cabeza en el hombro de otro pasajero sin que nadie se dé cuenta.
Gonzalo Andrade, 26 años, La Florida
LOS ALBAÑILES
Se mira las manos sucias y partidas antes de caminar hasta la baranda del andamio. Está en la punta del edificio. Durante un rato observa la ciudad abrazada por la nube de esmog. Luego ve emerger las siluetas de las construcciones aledañas. Y al cabo de un momento, desde la cumbre de una de ellas, observa el destello de la luz del sol rebotando en un pequeño espejo que sostiene un hombre en su mano. Es la señal convenida.
Renard Betancourt, 57 años, Ñuñoa
ME ENVIABA CARTAS
Matías siempre me enviaba cartas. Me decía lo bueno de mí, me hablaba del día y de la noche y me copiaba poemas que generalmente me gustaban y a veces me asustaban. Un tiempo pensé que me había enamorado de él, pero no, no pasó nada. Ahora salgo con Tomás. Matías dejó de enviarme cartas. De repente me dice que lea poemas de Bertoni y de Tellier. No me gustan nada.
Gabriel Aldea, 20 años, Las Condes
PINGÜINOS
Comenzó de forma discreta: un copo de nieve en el torniquete, otro sobre la línea amarilla. Poco a poco tanto los vagones como los andenes se llenaron de cuerpos negros y manchas blancas. Un día se tomaron un tren. Había al menos quince decenas de ellos. Cubrieron el piso de hielo e idearon un sistema para que nevara con un aroma distinto en cada vagón. Cuando tomaron posesión de la línea completa trajeron al festejo un par de osos polares. Regalaron patines en caja y hubo todo el día helado gratis. Fue la mejor revolución pingüina que haya visto.
Emilia Díaz, 17 años, Ñuñoa
TARDE AL CIRCO
Un payaso harapiento caminaba por la berma en el sentido contrario de la autopista. En su mano llevaba un bidón y tenía las manos manchadas con grasa. Su cara pintada de blanco hacía resaltar una nariz roja y grande. Desde la ventana de un auto un niño lo vio pasar. Esa noche no pudo dormir. Se quedó pensando qué le hacían a los payasos si llegaban tarde al circo.
Rodrigo Fernández, 23 años, Vitacura


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